
Antes de que comenceis a leer, queria decir que apartir de ahora los capitulos seran un poco mas seguidos, ya que tengo muchos para ir publicando. Si os perdeis siempre podeis volver a leer el anterior jeje, pero no es necesario claro XD. Este segundo es mas corto que el anterior, asi que sera menos pesado imagino... Gracias por leer y espero vuestros comentarios.
Capitulo II : Mi nueva vida
Mi vida comenzaba ahora en manzanares, un pueblo que desconocía completamente, que miraba con recelo al recordar mi pueblo, sus molinos y todos los lugares por los que había puesto un pie tras de otro.
Era Seis de Enero, la noche de Reyes, Mi primera noche en mi nueva casa. Era tarde y me llevaban a acostar. Mientras me acomodaba en la cama mi madre me pregunto si los Reyes Magos habían venido, que recordaba unos ruidos en la habitación poco antes de yo subir ( que incrédulo ). Eso me animo un poco y me incorpore de la cama para buscar como si de una escalera de incendios se tratase, revolvía todo corriendo, como si estuviese a falta de tiempo, hasta que di con el alijo. Encima de mi cama, en unas puertas se encontraban mis regalos. Que buen momento ese. Jugué con ellos todo lo que pude antes de que se acabara el tiempo para irme a dormir, pues era tarde, pero no me preocupaba, tendría tiempo para jugar con ellos. El día siguiente fue un poco raro, o así lo veía yo. No conocíamos a nadie y vivíamos en una calle que no tenia trafico, pues daba a el barrio y allí, en la ventana mi hermana y yo mirábamos la calle e investigando por los nuevos vecinos. Había niños jugado con sus nuevos juguetes en la calle, ( que frío ahora que lo pienso ) y nos mirábamos a través de el cristal, nos invitábamos mutuamente a jugar, pero nadie daba el paso de acercarse, por ello Elisa y yo nos quedamos dentro probando todo lo que nos habían regalado, ( cuanta guerra daría después con el dichoso robot ).
Ya pasaron las fiestas, era lunes once de enero y comenzábamos las clases en nuestro nuevo colegio. Mi hermana y yo estábamos en el mismo al fin. El colegio “Altagracia”, también sin uniformes como mi antiguo colegio. Era primera hora de la mañana y teníamos Gimnasia. Entre en clase tarde pues me habían retrasado hablando mis padres con los profesores. Mire por la ventana y vi a mi grupo en el patio de arena. Los chicos jugaban un partido de fútbol, y las chicas hacían un pilla pilla. Baje las escaleras para incorporarme y allí tuve mi primer enfrentamiento con los chicos de mi clase. Al verme me preguntaron quien era y después si quería jugar. Salvador negó el que yo jugase con ellos, no quería ( y aun no me conocía ). Este chico era vecino mío. Mi casa pegaba a la suya, y nunca tuvimos una relación muy amistosa la verdad. Lo convencieron para que jugara y así fue, me incorpore a ellos por un rato, pues después las chicas invadieron el campo para preguntarme de donde venia y cual era mi nombre. Allí acabo la clase de Gimnasia.
El primer día de clase fue muy duro, imagino como el de todo niño quien llega nuevo a clase después de dejar atrás a todos sus amigos. Siempre he sido un chico muy cortado, por ello me he sentado en las ultimas filas de clase, excepto cuando vivía en Criptana que estaba en primera fila como un buen niño. Mis nuevos compañeros miraban hacia tras de vez en cuando para buscarme, algunos me regalaban una sonrisa, otros solo miraban al nuevo y a la vez ajeno chico. Mi profesora Dña Julia fue una de las personas que me han cambiado mi forma de ser desde que llegue a Manzanares, mas tarde la iréis conociendo, de momento diré que era una mujer por entonces de unos 55 años, un poco redonda y con un pelo tan rizado que podrías perderte dentro si fueras un piojo. Tenia el semblante bastante duro, su cara mostraba desconfianza, lo que suele ser extraño en un profesor de primaria.
La clase tenia las típicas ventanas a un lado que daban al recreo, aunque yo me sentaba en el lado opuesto, de cara a la pared casi. Había algún que otro póster de estos que encuentras en un centro comercial, donde siempre encuentras alguno de mapas, carteles de películas o de britney spears jejeje. Mentiría aquí y ahora si dijese que estaba prestando atención a la clase, tenia otras cosas en mente como pensar en mi hermana, en su nueva clase, si le iría bien o seguiría haciendo el tonto como siempre. También en mi madre que no se vino muy contenta a manzanares, y en mis antiguos compañeros del colegio sagrado corazón de Jesús. Así me mantuve durante toda esa semana, quizá necesitaba organizar mi cabeza, por muy pequeño que por entonces fuera.
La segunda semana empezó peor de lo que podía llegar a imaginar. Dña Julia me saco a la pizarra a desarrollar una división matemática, pero ocurrió lo siguiente... no sabia dividir, me quede helado, plasmado en la pizarra, con la tiza en la mano derecha y mirando fijamente los números, intentando recordar como se ejecutaba dicha operación. Fue entonces cuando recordé que no había llegado a dar las divisiones en mi antiguo colegio, pues por entonces nosotros estábamos con las multiplicaciones. La maestra empezó a inquietarse hasta que estalló debatiendo sobre mi ignorancia. Me hizo sentar y no me replico nada, ni me dio la palabra para explicarle la situación.
Ya en la tarde de nuevo con Dña julia empezamos a “cantar” las tablas de multiplicar. Por entonces me sabia hasta la sexta, y mis compañeros ya se sabían todas. Cuando llego mi turno, no sabia responder con lo que mi profesora con rabia de nuevo me castigo para quedarme ( de 5 a 6, vaya frase ) hasta que me aprendiera las tablas. Esa tarde, cuando estaban dos compañeros mas y yo castigados por la misma situación mi profesora me pregunto el tema de la división y yo le pude explicar que en mi antiguo colegio no habíamos empezado a dar la materia, con lo que ella me replico... “ pues no volveré a dar el tema de las divisiones, así que tu veras como las aprendes”. Casi empiezo a llorar en clase por la fría motivación que presentaba mi profesora... allí me quede hasta las 6, hasta que por fin pude regresar a casa. A partir de ese momento mi cabeza se bloqueo para el mundo, y fue entonces, cuando con solo 8 años supe que era una depresión. Llegaba a casa a la una para comer y me encerraba en uno de los baños, no salía a comer, y cuando daban poco mas de las dos y media, salía de nuevo para ir a clase. Además de ser vergonzoso, tenia y tengo la fea costumbre de callarme cualquier problema que tenga, sea pequeño o grande, y eso me hacia empeorar cada vez mas. Todo seguía así hasta que me madre ya muy preocupada me hizo razonar y por fin le hable de mi problema, de que no encajaba en clase, que casi no hablaba con nadie y que mi profesora me tenia manía. Por entonces mi madre solo me decía que tenia que portarme bien y estudiar mucho, pero ella no veía lo mal que lo pasaba en clase.
Los días iban pasando en la escuela, y yo solo deseaba que llegara el fin de semana para volver a mi pueblo, donde seguía haciendo la catequesis para la comunión, pues me negué rotundamente a cambiarla a manzanares. Mi padre me llevaba cada fin de semana al pueblo, seguido de mi madre y mi hermana, ellos se quedaban visitando a la familia, mientras yo seguía con las clases del párroco. Recuerdo, que cuando llegaba el sábado me convertía en otro niño, volvía a ser feliz con mis amigos, en catequesis... en mi pueblo.