El primer día cogería una goma y comenzaría a borrar las imperfecciones actuales… borraría el hambre, guerras, injusticia, catástrofes, etc. Y cogería un mundo en blanco para empezar a dibujarlo…
El segundo día trazaría mil paraísos para cada persona, sin dejar atrás por supuesto a los animales… en ellos crearía la perfección, la maldad no existiría en estos universos.
El tercer día, ya acabado mi nuevo cosmos, asignaría trozos de pequeños edenes a todos… por supuesto compartidos, en mi nueva Tierra debe prevalecer la variedad de culturas y costumbres... respeto sobre todo.
El cuarto día me daría cuenta que en menos de 24 horas todas mis creaciones ya se habrían aburrido, así que lo que haría sería crear espacios de diversión, amor y placer… pero entonces observaría que solo estarían conforme durante unas horas… algo les faltaba y no sabía lo que era…
El quinto día me levanté pensando que sería aquello que podría hacer PERFECTO mi nueva visión del mundo. Entonces decidí bajar de los cielos y preguntar a una niña la razón de su vacío, que si lo tenían todo, que porqué se aburría, a lo que la chica me contesto “necesitamos llorar”… confuso me quede…
El sexto día pensé que si mi antecesor creo la tristeza en el mundo, realmente sería por algo… así que volví a borrar todo de nuevo y calqué un mundo como el de antes…
Y el séptimo día vi sorprendido un mundo activo, luchador, alegre, triste, justo, injusto… pero sobre todo… REAL. Necesitaban vivir un mundo existente.
Curiosa raza la del ser humano…