
He sentido el azote de cuantos han querido herirme
En un pozo que rezumaba veneno
Saboreando lo podrido que tiene el alimento
Conteniendo el dolor de cada golpe.
Acompañaron mi cuerpo en paños
Por viejas calles olvidadas
Caminando entre arena y polvo
Me gritaron, me golpearon, me castigaron.
“Ultrajado, humillado, como oveja llevada al matadero”
Mientras se derramaban rubíes por mis manos
Astillada mi espalda cantaba
Y sucios mis pies colgaban descalzos
Esperando que por fin, llegara el ocaso.
Agrietados y agrios labios
Sangre de doce látigos
Este no es el daño...
Son lágrimas por mis hermanos.
Bienvenido a mi sepulcro…Quédate, también es tu casa.
Me alzasteis al cielo entre maderas y hierro
Mis venas atravesaron, y quebraron mis huesos
Gotas de sangre, gotas de sudor y dolor
Y mi familia me recoge entre lágrimas y desesperación.
El frío se apodera de todo aquí abajo
Donde solo viven los invertebrados
Se escucha tumulto veinte pasos arriba
Hombres robustos festejan mi caída.
He querido seguir, cada paso de mi padre
Le pido perdón, pues le he fallado
Las espadas tan solo conseguirán mas daño.
Pero ya no sirvo, mi aliento ha escapado.
Aire de pulmones, en notas musicales se convierten
Bailan los fuertes, cantan los nobles
Y mientras en mi cripta, se amontonan los débiles
Rezando por mí, y por años mejores.
Una voz distante he reconocido en el silencio
Habla de mí y de lo que he conseguido…
“Los tejados de piedra no soportaran mi grandeza, vuelve a retomar el camino hijo”