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Capitulo III : Las armas de Julia

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En clase no era el único Alberto que había, si no que éramos tres. Por tanto para no equivocarse Dña Julia decidió llamarnos Alberto 1, Alberto 2, y Alberto 3, este ultimo yo. Para mi todo seguía igual, no conseguía aprender a dividir, y me costaba mucho seguir el paso del grupo, al menos en matemáticas.

Era clase de Lenguaje y Julia ( desde ahora nos dejaremos de tratamientos ) nos iba pidiendo que le enseñáramos la tarea uno a uno, para ver si la llevábamos echa. Cuando llego mi turno me acerque a su mesa y le di mi cuaderno. Mientras ella lo ojeaba, me embobe mirando a través de la ventana a una clase de gimnasia que había en el patio. Cuando me di cuenta de mi error tenia a la clase riéndose de mi y mi profesora totalmente enfadada. Me regaño como nunca y me hizo sentar, para enseñarme una muestra de su poder. Se levanto de la silla y se acerco detrás de la puerta. De allí cogió una regla de madera de un metro o quizás algo mas, con la que no solo hacia mediciones, si no que también se atrevía a pegarnos con ella si notaba un mal comportamiento de mi o de mis compañeros. Hizo alarde de poder mientras se acercaba de nuevo a su mesa. Se volvió a sentar dejo la regla a su lado y de uno de los cajones de su mesa saco su denominada “Varita” con la que también se atrevía a golpearnos. Esta no era de madera ni era tan grande, pero mucho peor que la otra, pues era una barra de metal de unos 20 centímetros, redonda y brillante. Explico su ritual de manejo, mientras todos le mirábamos con terror en los ojos.Mas de uno ya había notado el frió hierro como mi vecino Salvador, otros ni siquiera le prestaban atención, pues eran buenos chicos ( por no decir algo peor ) y reían con doble intención cuando miraban a salva o incluso ya a mi. Nunca llegue a notar el frío de aquella “varita”, pero si en cambio vi de usarla en algunas ocasiones.

Nota: No quiero explanarme demasiado en las explicaciones para no hacerlo demasiado aburrido, así que seré mas breve en las cosas de poca importancia

Bueno este capitulo es mas corto, quiza porque algunbos de los proximos no lo seran xDDDD

28/05/2006 13:45 Autor: misentido. ;?> Hay 5 comentarios.

VIDA Capitulo 2. Mi nueva vida

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Antes de que comenceis a leer, queria decir que apartir de ahora los capitulos seran un poco mas seguidos, ya que tengo muchos para ir publicando. Si os perdeis siempre podeis volver a leer el anterior jeje, pero no es necesario claro XD. Este segundo es mas corto que el anterior, asi que sera menos pesado imagino... Gracias por leer y espero vuestros comentarios.

 

Capitulo II : Mi nueva vida


Mi vida comenzaba ahora en manzanares, un pueblo que desconocía completamente, que miraba con recelo al recordar mi pueblo, sus molinos y todos los lugares por los que había puesto un pie tras de otro.
 
Era Seis de Enero, la noche de Reyes, Mi primera noche en mi nueva casa. Era tarde y me llevaban a acostar. Mientras me acomodaba en la cama mi madre me pregunto si los Reyes Magos habían venido, que recordaba unos ruidos en la habitación poco antes de yo subir ( que incrédulo ). Eso me animo un poco y me incorpore de la cama para buscar como si de una escalera de incendios se tratase, revolvía todo corriendo, como si estuviese a falta de tiempo, hasta que di con el alijo. Encima de mi cama, en unas puertas se encontraban mis regalos. Que buen momento ese. Jugué con  ellos todo lo que pude antes de que se acabara el tiempo para irme a dormir, pues era tarde, pero no me preocupaba, tendría tiempo para jugar con ellos. El día siguiente fue un poco raro, o así lo veía yo. No conocíamos a nadie y vivíamos en una calle que no tenia trafico, pues daba a el barrio y allí, en la ventana mi hermana y yo mirábamos la calle e investigando por los nuevos vecinos. Había niños jugado con sus nuevos juguetes en la calle, ( que frío ahora que lo pienso ) y nos mirábamos a través de el cristal, nos invitábamos mutuamente a jugar, pero nadie daba el paso de acercarse, por ello Elisa y yo nos quedamos dentro probando todo lo que nos habían regalado, ( cuanta guerra daría después con el dichoso robot ).
 
Ya pasaron las fiestas, era lunes once de enero y comenzábamos las clases en nuestro nuevo colegio. Mi hermana y yo estábamos en el mismo al fin. El colegio “Altagracia”, también sin uniformes como mi antiguo colegio. Era primera hora de la mañana y teníamos Gimnasia. Entre en clase tarde pues me habían retrasado hablando mis padres con los profesores. Mire por la ventana y vi a mi grupo en el patio de arena. Los chicos jugaban un partido de fútbol, y las chicas hacían un pilla pilla. Baje las escaleras para incorporarme y allí tuve mi primer enfrentamiento con los chicos de mi clase. Al verme me preguntaron quien era y después si quería jugar. Salvador negó el que yo jugase con ellos, no quería ( y aun no me conocía ). Este chico era vecino mío. Mi casa pegaba a la suya, y nunca tuvimos una relación muy amistosa la verdad. Lo convencieron para que jugara y así fue, me incorpore a ellos por un rato, pues después las chicas invadieron el campo para preguntarme de donde venia y cual era mi nombre. Allí acabo la clase de Gimnasia.
 El primer día de clase fue muy duro, imagino como el de todo niño quien llega nuevo a clase después de dejar atrás a todos sus amigos. Siempre he sido un chico muy cortado, por ello me he sentado en las ultimas filas de clase, excepto cuando vivía en Criptana que estaba en primera fila como un buen niño. Mis nuevos compañeros miraban hacia tras de vez en cuando para buscarme, algunos me regalaban una sonrisa, otros solo miraban al nuevo y a la vez ajeno chico. Mi profesora Dña Julia fue una de las personas  que me han cambiado mi forma de ser desde que llegue a Manzanares, mas tarde la iréis conociendo, de momento diré que era una mujer por entonces de unos 55 años, un poco redonda y con un pelo tan rizado que podrías perderte dentro si fueras un piojo. Tenia el semblante bastante duro, su cara mostraba desconfianza, lo que suele ser extraño en un profesor de primaria.
La clase tenia las típicas ventanas a un lado que daban al recreo, aunque yo me sentaba en el lado opuesto, de cara a la pared casi. Había algún que otro póster de estos que encuentras en un centro comercial, donde siempre encuentras alguno de mapas, carteles de películas o de britney spears jejeje. Mentiría aquí y ahora si dijese que estaba prestando atención a la clase, tenia otras cosas en mente como pensar en mi hermana, en su nueva clase, si le iría bien o seguiría haciendo el tonto como siempre. También en mi madre que no se vino muy contenta a manzanares, y en mis antiguos compañeros del colegio sagrado corazón de Jesús. Así me mantuve durante toda esa semana, quizá necesitaba organizar mi cabeza, por muy pequeño que por entonces fuera.
La segunda semana empezó peor de lo que podía llegar a imaginar. Dña Julia me saco a la pizarra a desarrollar una división matemática, pero ocurrió lo siguiente... no sabia dividir, me quede helado, plasmado en la pizarra, con la tiza en la mano derecha y mirando fijamente los números, intentando recordar como se ejecutaba dicha operación. Fue entonces cuando recordé que no había llegado a dar las divisiones en mi antiguo colegio, pues por entonces nosotros estábamos con las multiplicaciones. La maestra empezó a inquietarse hasta que estalló debatiendo sobre mi ignorancia. Me hizo sentar y no me replico nada, ni me dio la palabra para explicarle la situación.
Ya en la tarde de nuevo con Dña julia empezamos a “cantar” las tablas de multiplicar. Por entonces me sabia hasta la sexta, y mis compañeros ya se sabían todas. Cuando llego mi turno, no sabia responder con lo que mi profesora con rabia de nuevo me castigo para quedarme ( de 5 a 6, vaya frase ) hasta que me aprendiera las tablas. Esa tarde, cuando estaban dos compañeros mas y yo castigados por la misma situación mi profesora me pregunto el tema de la división y yo le pude explicar que en mi antiguo colegio no habíamos empezado a dar la materia, con lo que ella me replico... “ pues no volveré a dar el tema de las divisiones, así que tu veras como las aprendes”. Casi empiezo a llorar en clase por la fría motivación que presentaba mi profesora... allí me quede hasta las 6, hasta que por fin pude regresar a casa. A partir de ese momento mi cabeza se bloqueo para el mundo, y fue entonces, cuando con solo 8 años supe que era una depresión. Llegaba a casa a la una para comer y me encerraba en uno de los baños, no salía a comer, y cuando daban poco mas de las dos y media, salía de nuevo para ir a clase. Además de ser vergonzoso, tenia y tengo la fea costumbre de callarme cualquier problema que tenga, sea pequeño o grande, y eso me hacia empeorar cada vez mas. Todo seguía así hasta que me madre ya muy preocupada me hizo razonar y por fin le hable de mi problema, de que no encajaba en clase, que casi no hablaba con nadie y que mi profesora me tenia manía. Por entonces mi madre solo me decía que tenia que portarme bien y estudiar mucho, pero ella no veía lo mal que lo pasaba en clase.
 

Los días iban pasando en la escuela, y yo solo deseaba que llegara el fin de semana para volver a mi pueblo, donde seguía haciendo la catequesis para la comunión, pues me negué rotundamente a cambiarla a manzanares. Mi padre me llevaba cada fin de semana al pueblo, seguido de mi madre y mi hermana, ellos se quedaban visitando a la familia, mientras yo seguía con las clases del párroco. Recuerdo, que cuando llegaba el sábado me convertía en otro niño, volvía a ser feliz con mis amigos, en catequesis... en mi pueblo.

23/04/2006 23:20 Autor: misentido. ;?> Hay 3 comentarios.

VIDA capitulo 1 . Todo Perdido

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 .capitulo completo.

Jugaba al scalextric cuando mi felicidad se quebró por primera vez en mi vida, o al menos eso creo yo, pues fue la primera vez en la que sentía un dolor en lo mas profundo de mi ser,  no era como una chiquillada cuando tus padres no te dejaban montarte a los cacharros de la feria, esto era serio o así lo veía yo.
 
Tras una operación de vegetaciones jugaba a diario con el presente que mis padres me habían regalado por haberme portado bien en el hospital, tenia solo siete años y allí estaba sentado frente aquellas rampas manteniendo el control remoto, disfrutando del día, y pensando cuando volvería a ver a mis amigos. Mi vida trascurría con la normalidad de siempre. Días atrás reía como cualquier niño en un parque cercano a casa, y al cuidado de mi querido abuelo. Los columpios te hacen olvidar cualquier cosa cuando eres pequeño, y ahora los ves con ojos de persona mayor y aun recuerdas lo que te has podido divertir en ellos, y te gustaría volver a recordar como cuando por primera vez,  alguien empuja aquel asiento de metal y notas la brisa en tu cara, y ríes, y nada malo hay en el mundo en ese momento, pues solo eres tu y el viento.
 Mis padres tenían un bar, se llamaba “ Nido “ y allí se pasaban gran parte del día. Mi padre alternaba el bar con un trabajo fuera de la ciudad, por lo que el trabajo acaparaba todo su tiempo. No era la primera vez que mi padres tenían un negocio, pues antes habían tenido una perfumería y una Droguería que mi madre sacaba a delante diariamente. Eran mis abuelos quien nos cuidaban a mi y mi hermana muchas horas diarias al cabo del día, aunque eso no quita que no recibiera ningún cariño de mis padres, pues en verdad los tenia conmigo a todo momento. Podría decir que por entonces mis padres eran personas muy trabajadoras, al igual que en el día de hoy pero muy distintamente en estos momentos. Mi hermana Elisa tenia un colegio distinto al mío, su colegio era de monjas y ahora muchos años después me pregunto para que,  pues mi hermana no es que sea una hermanita de la caridad... con esto no digo que sea una chica muy “echa pa lante” como se dice, si no que no tiene la inocencia que puede tener una chica pijita que sale de un colegio de monjas. Su colegio se llamaba Nuestra señora del Rosario, y aquel colegio parecía un poco mas estricto de lo que era el mío ; Sagrado corazón de Jesús, un colegio sin uniformes como todo niño desearía en su infancia. Todo iba bien en la familia podría decir en aquellos días de verano, por entonces yo había acabado segundo curso y mi hermana cuarto. Mis amigos y yo nos íbamos tardes enteras con la bicicleta a dar rodeos por la zona que por entonces era campo y solares, ( ahora esta todo edificado). Recuerdo el día en el que mis amigos Luis, Miguel, Toño y yo nos alejamos un poco mas hasta llegar a la vía del tren. Dicha vía la cruzaba un puente, donde dejamos nuestras bicicletas para bajarnos abajo, nos sentábamos y veíamos pasar los trenes. Lo recuerdo mas por el incidente que por otra cosa, pues fue cuando todo estaba tranquilo y vimos como nuestras cuatro bicis caían desde lo alto del puente a la vía del tren, y justo cuando un tren ya se hacia ver a lo lejos. Nos dimos un buen susto, pero pudimos sacar las bicicletas, o lo que quedaba de ellas antes de que el tren pidiera entran. Nos divertíamos en la piscina del pueblo con mis primas, mientras mi madre seguía en la cocina del bar con mi tía Cristina de ayudante. Teníamos un camarero de empleado, Carlos, que mas tarde nos haría una jugarreta robando todo el dinero del bote que allí había y el de la caja... en fin cosas que pasan. Mi padre tenia turnos en su trabajo de fuera, por lo que le era mas difícil tener un horario igual cada día. Leyendo esto podríamos decir que mi familia era como cualquier familia de hoy en día, pero claro esta, no siempre  seria un camino de flores...
 
Llamaron a el timbre de casa, alguien abrió la puerta mientras yo seguía jugando en el salón. Desconocidos para mi nos hacían una visita a casa pensaba yo ( que incrédulo ). Bien vestidos y con un talante serio aquellas personas hablaban con mis padres, recuerdo una conversación entre sombras y unas miradas de incertidumbre por parte de mi madre y mi padre. Mi hermana tocaba el piano, o lo intentaba en una habitación  cercana a mi, se oía aquella melodía que te ayudaba a aprender tocar el piano, y unos dedos que no atinaban a la tecla indicada. Solo recuerdo una frase de aquella conversación después de catorce años... “ recuerden, tienen Cuarenta y ocho horas para retirar sus pertenencias”. Tras la despedida de aquellas personas y tras oír esa frase mis padres discutían el porque de aquella visita e intentaban mirar al futuro de la mejor manera que podían, se notaba la tensión en el salón y pronto me di cuenta de cual era nuestra situación; nos quitaban la casa, me quitaban todos mis recuerdos, y solo tenia dos días para olvidarme de todo cuanto había vivido entre aquellas paredes... Mi hermana lloraba mientras mi madre intentaba explicarle lo que ocurría. Mi padre llamaba por teléfono a varias personas y en cuestión de una hora en la calle, bajo mis pies aun fríos por la noticia esperaba un camión de mudanza. Parte de mi familia estaba allí y todos ayudaban a mis padres a recoger nuestros recuerdos y meterlos en cajas que no sabríamos cuando volveríamos a abrir. Poco a poco y tras varias horas, la casa estaba medio vacía, mientras, yo estaba esperando en las escaleras de casa, era la numero 16 empezando desde abajo la escalera donde estaba sentado, con los pies colgando a una parte, y tras mi espalada mi familia bajaba cajas y muebles hacia el camión. Mi tío ayudaba a mi padre a bajar un mueble aparentemente pesado cuando por un traspiés me golpearon y me precipite al vacío, cayendo sentado desde una altura por entonces considerable. No era la primera vez que caía por allí, pues con apenas dos años caí por el mismo hueco dejando una mesa rota bajo mi, pero nada le paso a aquel niño ese día, ni tampoco le paso en la segunda vez, que ahora que caigo que coincidencias de la vida caer dos veces en un mismo lugar, al poco de nacer y conocer la casa, y el ultimo día que la vería. Entonces corrí tras mi madre y le abracé, y nunca volví la vista atrás, pues ya estaba en la calle, y dejaba atrás mi primer hogar, mi querido hogar.
 
El bar se mantuvo cerrado durante un par de días, hasta que las cosas se solucionaran en parte. Dormía en casa de mis abuelos esos días de incredibilidad por todos. Mi madre contaba a mis abuelos el porque de todo esto, les contaba como la casa había sido embargada a la persona que se la cedió un día a mi madre, después de unos meses casada con mi padre. La casa pertenecía a una mujer mayor, que aun en día vive, la cual tenia un gran capital a su frente, y que por no saber llevar las finanzas de su fortuna, fueron desapareciendo hasta que no le quedo nada. Una a una todas sus propiedades iban siendo cedidas al ministerio de hacienda, y por lo consiguiente también la casa de la calle Agustín de la fuente numero siete, mi casa durante siete años.
Varios días después del incidente volvió a abrir sus puertas el bar como si nada hubiera pasado, pero con algo un poco particular, pues el bar donde mis padres luchaban por sacar todo adelante seria a partir de ese día mi casa durante treinta y nueve días, con sus noches por supuesto. Aquello era algo que mucha gente no podrá imaginar, pues allí desayunábamos, comíamos, allí hacia la tarea de clase, donde me duchaba y por supuesto donde dormía junto con mi familia. Las camas eran ahora que lo pienso con un poco de frialdad un poco cómicas, pues dormíamos en hamacas de terraza, de las que llevan un forro verde con flores, muy acogedoras si. Aquello con un poco de sol y con sonido de agua podría haber sido una estupenda playa donde ir de vacaciones. Aun siendo días tristes para mi familia, tendré que decir que tubo su punto aquellas noches, aun me veo mirando de un lado a otro a mis padres y e el centro a mi hermana mirándome extrañada, su mirada decía, Alberto, ¿ que hacemos aquí ?
. No era normal, pero nosotros al vivirlo día a día, ya se nos hacia mas ameno, y reíamos al hablar de aquello, Un verdadero show si señor.
Pasaron los días, paso mas de un mes y encontramos un piso donde poder vivir como se hace normalmente en la vida. En el bar teníamos un techo si, pero todo el mundo necesita estar estable en esta vida y nosotros también. Encontramos un piso en el centro del pueblo, Campo De Criptana tengo que decir. El piso no era muy grande y a ojo podría llegar a decir que no tendría mucho mas de 50 metros la verdad, y para una familia de cuatro personas aquello era francamente pequeño. Apenas éramos vecinos pues solo vivíamos cuatro familias. No me quedan muchos recuerdos de aquel piso, pues solo vivimos unos meses antes de volver a mudarnos. Como anécdota podría contar que cada día antes de ir al colegio bajaba a comprar churros a la plaza, pues en casa nos encantaba comerlos todas las mañanas. También recuerdo que bajo el piso vivía una chica guapísima, que era y es la sobrina del director de música Luis Cobos, de la cual guardo un grato cariño y con ella pase muchas horas jugando a las consolas, aquella master system II, desde aquí le mando un beso a Silvia. Yo empezaba las clases de catequesis para hacer mi primera comunión. Mis padres habían dejado el bar y mi padre viajaba diariamente 60 kilómetros para llegar a su trabajo, una fabrica de baterías llamada Tudor situada en Manzanares, si donde resido actualmente. Mi madre se ocupaba de nosotros como buena mujer y como una buenísima madre. Mi hermana intentaba hacer sus pinitos en la danza aunque los pinos fueron talados, pues no le entusiasmo mucho la idea de bailar con unas medias blancas y  falda, mostrando por entonces michelines, que cuadro tenia la jodia. Ya terminaba el otoño, y con el dejaba pasar el frío y blanco invierno.
 
Un buen día a mi hermana y a mi nos fue comunicado que volvíamos a mudarnos... sin entender nada, mi hermana y yo no tuvimos mas que aceptar con la cabeza gacha y volver a renunciar a nuestra de nuevo pasada vida... recuerdo al menos por mi parte como mi profesora lloraba el día que llamaron a la puerta de la clase, serian las cuatro de la tarde, pues era la primera hora de clase, conocimiento del medio dábamos ese día, las heridas que se puede hacer un niño al caer, y recuerdo también como si lo tuviera delante el dibujo de aquel libro, como un niño se caía intentando subirse a una farola, tenia la rodilla ensangrentada en el dibujo y la clase reía al verla. Así fue cuando mi madre abrió la puerta para avisarme que nos marchábamos de una. Me despedí de mis compañeros esa fría tarde de enero, miraba a mi profesora llorando, y creo que nunca se me olvidara su mirada, y como todos mis compañeros se ponían en fila para darme un abrazo, y como entre lagrimas mis amigos de 3 de EGB Bea, Eva, Luis, Toño, Miguel, Jaro, Fernando y el resto de la clase me decían adiós. Cerre la puerta y fue la ultima vez que los vi, salvo a dos de ellos.

17/03/2006 11:57 Autor: misentido. ;?> Hay 7 comentarios.



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